jueves, 8 de octubre de 2026

Viaje de jubilado a los "châteaux de la Loire" en autocaravana


Ya un mes antes de jubilarme reservamos una autocaravana para el otoño, en mayo pasado. Era como un sueño poder viajar así en la última semana de septiembre y la primera de octubre, cosa vetada para un docente, pero posible para un jubilado y para una funcionaria que aún tenía para gastarse sus dos últimas semanas de vacaciones del ejercicio. Éstas las habíamos pasado, como los últimos años tras la pandemia, dos semanas en agosto en el apartamento familiar que usamos a turnos en la costa catalana, y una visitando una zona montañosa y poco habitada en julio. Pero este viaje iba a ser otra cosa, pues la nueva situación de estar jubilado, permitía saltarse los corsés de toda la vida, sobre todo en cuanto al momento elegido. 

Además, tras 13 años como liberado sindical, en los que pronto escribí "Odisea para rato" (se lo hice llegar a algunas de las principales autoridades) porque sentía que toda la plantilla de mi sector de enseñanza concertada vivía una auténtica Odisea tras la crisis de 2008, para poder recuperar todo lo perdido, y yo mismo iba como uno de los protagonistas en ese caballo de Troya del sindicato, este viaje lo he vivido como el que Christopher Nolan pone en su reciente película, al final de la misma: cedida la corona a Telémaco, y reunido con Penélope al fin, Ulises emprende con ella un nuevo viaje hacia poniente. La víspera de emprenderlo, había iniciado mi andadura como voluntario en un comedor social, y aunque aún no había visto la película de Nolan, en la que tanto resalta la hospitalidad, tras verla una vez regresado, me he sorprendido yo mismo de la tremenda actualidad del mensaje de Homero, de hace 26 siglos: la manera en que una persona o pueblo trata al extranjero define si es civilizado o salvaje.

Nunca habíamos viajado en autocaravana, aunque muchas veces nos había tentado, y siempre nos habíamos decantado por otras opciones, más con el precio que tienen en temporada alta. La experiencia ha sido muy positiva, y nos hemos manejado con mucha soltura, para ser la primera vez. A esto ha ayudado, sin duda, la larga experiencia que ya teníamos en viajar de camping, como hicimos con los hijos año a año por casi todas las CCAA cuando eran pequeños, y después ya la pareja solos. Además en esa etapa sin hijos, simpre fuimos de camping a Francia, desde 2011 a 2019. Desde la pandemia de 2020 no nos atrevimos más a ir al extranjero, y hasta 2025 cambiamos los campings por casas rurales en pueblos de la España vaciada.



Las Landas, 2011                                                Las Landas 2019

La larga experiencia en visitar campings ha ayudado mucho para movernos con la autocaravana, ya que a menudo hemos recalado en dichas instalaciones, o en sus homólogas tan extendidas por Francia: las áreas de autocaravanas, con menos servicios pero muy dignas también. La gran diferencia de este año es que ya no tienes que montar y desmontar la tienda (a nuestra edad), hacer las comidas a la intemperie, cargar el coche hasta los topes, incluidas las bicis en la parrilla. Tienes que seguir llevando infinidad de cosas, con muy buena organización, eso sí, pero ahora van colocadas sin problemas en tu casita rodante, en la que tienes dormitorio, baño, ducha, salón-comedor, frigorífico y congelador, cocina, menage, televisión, baúl para las bicis y otros utensilios...


Cuando fuimos a Miranda de Arga a alquilarla, vimos que además era nueva, recién comprada este año, por lo que todo el tema mecánico del vehículo ha funcionado muy bien. Además, dos días de mucho frío por la mañana encendimos la calefacción, y un día de mucho calor hasta pusimos el aire acondicionado con el que cuenta. ¡Más prestaciones que en casa!

Según la climatología, puedes comer dentro o fuera, con una mesa y dos sillas que van en el maletero. Si hace bueno se está mejor que dentro, por el calor, pero si no es así, estás como en casa. Aunque hemos visitado varias ciudades grandes y bastantes castillos, hemos comido en restaurantes solo 4 de los 14 días, y solo 2 noches hemos cenado por ahí.

Este medio de transporte te permite improvisar, como hicimos en Blois. Tras visitar dicha ciudad y su castillo, nuestra intención era acabar el día en el camping de Amboise, pero la persona que vendía las entradas del château nos convenció de quedarnos hasta la noche en Blois para ver el espectáculo nocturno, que lo representaban por última vez ese fin de semana. Ya habíamos aparcado en una calle de zona azul a la orilla del Loira, así que no nos movimos de ahí ese día, y tras dicho espectáculo, dormimos plácidamente con vistas al famoso río.

Eso no lo puedes hacer continuamente, ya que la autocaravana es como un cuerpo, necesita ingerir energía y agua, y también necesita vaciar su intestino y su vejiga. Y para todo eso necesita recalar en áreas preparadas para eso, que son muy abundantes y dignas en Francia, o en campings, donde también puedes lavar la ropa en una lavadora y luego meterla en una secadora.

La conducción nos ha resultado sencilla. Un vehículo tan grande te da seguridad, vas más alto que en el coche, no puedes correr tanto ni hacer maniobras bruscas, así que haces lo que se puede hacer y vas tranquilo. Siempre nos turnamos en el volante, porque además nos gusta conducir a los dos, y aunque son muchos kilómetros, se hace llevadero. Aún estamos en plenas facultades, y por ahora, la conducción tan agresiva de las autopistas, además con tantos camiones, la sobrellevamos sin mayor problema. En calles estrechas ha habido que tener cuidado, por las dimensiones del vehículo, y en una ocasión, no entramos bajo un viaducto que nos indicaba el navegador, ya que tenía 2,70 metros de alto, y la autocaravana llega a los 2,90 con todo el aparataje que lleva en el techo. Más vale que pudimos dar marcha atrás y buscar otra ruta.

Nos costó días llegar al valle del Loira, porque íbamos sin prisa y sin un plan estricto. Las dos primeras jornadas las pasamos en Burdeos. Para acceder al centro de la ciudad desde el camping en que estábamos, utilizamos nuestras bicis hasta la primera parada de tranvía (unos 6 minutos), y luego unos 20 minutos más en este medio de comunicación, donde fue interesante ver la sociología y el urbanismo desde las afueras al centro, con asentamientos de inmigrantes en tiendas, barrios obreros y la city. En las distintas ciudades que visitamos vimos bastantes personas sin hogar, y en Burdeos en concreto, gente viviendo en tiendas dentro de la verja del jardín de la iglesia de St. Michel.

Habíamos emprendido el viaje con la incertidumbre de que les pudiera pasar algo a las dos abuelas de casa, dada su avanzada edad, pero pudimos estar tranquilos porque no ocurrió nada especial ni negativo. Respecto a lo que pasaba por el mundo no estábamos muy pendientes, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de que el desahucio de Mari Carmen Abascal (con una pensión de 1.450 € el fondo buitre le había subido el alquiler de 500 a 2.650 €), cuyas terribles imágenes nos llegaron por las redes, estaba suscitando una reacción sin precedentes, también en nuestra tierra, movilizándose también nuestros hijos. Y hasta el papa León XIV, de visita en Francia del 25 al 28 de septiembre, denunció la injusticia y el propio sistema. No fue la única protesta que vimos, ya que en Burdeos los bomberos estaban de huelga, y en Tours coincidimos con la huelga general del funcionariado francés.

Iruña, 29 de septiembre

      Bomberos en huelga en Burdeos , 20 de septiembre


 Huelga general en Tours, 29 de septiembre

Cuando le dije a mi madre que iba a pasar por Burdeos, me contó que ella había estado dos veces de joven en los años 40, en tren desde Ezpeleta (Lapurdi), y añadió que los pinares de Las Landas ardían a menudo ya entonces, y que el humo les llegaba hasta su caserío Jaurikoborda, en el lado navarro de la muga con Lapurdi. No nos sorprendió por lo tanto, la protesta de los bomberos de Burdeos, que decían que la población está en peligro y ellos son sacrificados, tras la terrible ola de incendios de este verano allí, agravada por la crisis climática. La prensa que vimos en la ciudad lo reflejaba aún así:

Periódico en Burdeos, 20 de septiembre

Con sus 95 años, mi madre me llamó un día del viaje para decirme que procurara encontrar en Burdeos (1 millón de habitantes con su banlieu) a una amiga suya de Irisarri (Baja Navarra), para darle recuerdos. La pobre se quedó tranquila cuando le devolví la llamada para decirle que su amiga había muerto en Burdeos en 2024 con 93 años, dejando tres hijos y dos nietos, y que fue llevada a enterrar a Irisarri, donde mi madre pasó con ella y su familia todo el año 1943, en plena ocupación nazi. Esto lo averigué en un buscador, pues venía el enlace del tanatorio, pero mi madre dio por bueno nuestro viaje y el no vernos tantos días, con tal de haber averiguado esto, que para ella se debió a que "preguntando se va a Roma". También le tuve que dar cuenta de la iglesia protestante de Burdeos, pues me había dicho que en su segundo viaje allí, para asistir a la toma de hábitos de una prima suya, se confundieron de iglesia hasta que les dijeron que era protestante, cosa que en el estado español no se veía en pleno franquismo.

Burdeos nos pareció una ciudad con mucho aire parisino. Tuvimos una excelente guía de free tour, alemana de Munich, que llevaba 10 años viviendo en Burdeos y había aprendido castellano en Perú. Comenzó presentando los monumentos que ensalzan los valores republicanos, como el dedicado a los Girondinos, junto a la tremenda esplanada vacía donde tras la revolución arrasaron con el antiguo castillo de la aristocracia. En Francia siempre me sorprende agradablemente la retórica de la revolución frente a la monarquía, sobre todo porque si visitas Madrid y otros lugares con edificios de "patrimonio nacional", la apología de la monarquía me resulta tan excesiva, que lo que oyes en Francia casi parecería antisistema o extremista, aunque algunos ya lo quisiéramos aquí. La guía también nos habló de la riqueza acumulada en la ciudad por el tráfico triangular de esclavos, al mostrarnos los espectaculares edificios de la place de la Bourse, en la orilla del rio Garonne, que cruzamos en barca.

Coincidía que se celebraban una jornadas del patrimonio, y estaban abiertos muchos monumentos como el espléndido teatro de la ópera, que visitamos gratis. Los templos, como en Francia son del estado o de los ayuntamientos, desde la bendita ley de separación del Estado y la Iglesia de 1905, los hemos podido visitar en todas partes sin pagar, y a cualquier hora, pues están abiertos y además casi siempre disponen de algún voluntario al que puedes preguntar si deseas más información. En Burdeos visitamos entre otras, la catedral de St-André y la Basilique de St-Michel con su espectacular flêche, desde la que se divisa la ciudad, en esa inmesa llanura europea que va de Hendaia a Rusia. También estuvimos en Saint-Seurin, visitando los restos romanos de la ciudad, donde además encontramos referencias a la batalla de Orreaga de 778, pues se dice que en esa cripta paleocristiana fue donde Carlomagno depositó el olifante de Roldán. 

La guía resaltó la figura de Leonor de Aquitania, que fue reina de Francia pero que logró la nulidad de su matrimonio con un rey que en realidad quería ser monje, y después se casó con el rey de Inglaterra, asociando Aquitania a la monarquía inglesa desde el siglo XII al XV. Esta mujer nos volvió a aparecer cuando días después llegamos a Poitiers.

Aunque después de Burdeos teníamos proyectado ir directamente a esa ciudad, camino del valle del Loira, nos sugirieron acercarnos a un pequeño pueblo llamado Saint-Émilion, y no nos penó, pues pasa por ser uno de los más bonitos de Francia. 

En el aparcamiento de autocaravanas de Sain-Émilion

Dorminos allí tras ver uno de sus espectaculares atardeceres sobre los campos de viñedos, y tuvimos la oportunidad de visitar su iglesia monolítica, excavada en una sola roca a principios del XII, la mayor de Europa. Es zona calcárea, formada cuando el océano se retiró hace 30 millones de años, y en gascón la zona se llama Ascumbas (=los valles), de la depresión formada por la erosión. Viven de la extracción de piedra (con ella se constuyó la ya mencionada ópera de Burdeos), del vino y de las peregrinaciones, pues san Emilion, huyendo de la fama por haber hecho un milagro en Bretaña, pasó por un priorato benedictino antes de hacerse ermitaño y fundar una comunidad en el pueblo. En torno a sus reliquias se constuyó la iglesia, y entre el siglo VIII y el XVIII atrajo a comunidades de dominicos, agustinos y ursulinas.

El quinto día de viaje llegamos a Poitiers por la tarde, instalándonos en el área de autocaravanas del pueblecito de Sait-Benoît, que cuenta con una bonita abadía. Desde ese área nos desplazamos en bici hasta la parada de autobús que nos llevó al centro de la ciudad. Poitiers, donde el 25% de la población es estudiante universitaria, nos sorprendió por su riqueza monumental. El baptisterio de Saint-Jean es uno de los monumentos cristianos más antiguos de occidente, del siglo IV-V, impresionante. La iglesia de Notre-Dame la Grande es famosa en todo el mundo por su blanca fachada románica, del XII. La catedral de Saint-Pierre nos volvió a hablar de Leonor de Aquitania, pues está retratada en vida en la impresionante vidriera del siglo XII de la cabecera plana del templo, junto al rey de Inglaterra con el que se casó. No fue la única mujer destacada del viaje, ya que en la iglesia de Sainte-Regegonde, patrona de Poitiers, que se convirtió en reina de los francos al casarse con el hijo de Clodoveo, Clotario I, conocimos su peculiar historia, pues culta e independiente, se separó del rey y acabó convirtiéndose en monja y fundando el primer monasterio femenino de Francia. El edificio civil más destacado fue el Palais de Aquitania, con su impresionante gran salón de gala, donde la citada Leonor residió temporalmente con sus dos esposos sucesivos, y donde también vivió el hijo de ésta, Ricardo Corazón de León, que se casó en Chipre con la tudelana Berenguela de Navarra, hija de nuestro Sancho el Sabio, en un matrimonio que había buscado Leonor para asegurarse la frontera sur de los territorios aquitanos de la corona inglesa. El comercio del casco viejo de Poitiers nos llamó la atención positivamente, por su originalidad, autenticidad, sin franquicias apenas.

Château de Chambord

El séptimo día de viaje llegamos por fin al valle del Loira, comenzando las visitas a los castillos. Lo que más me impactó, pues tenía la idea previa de que eran muy bonitos y habrían sido construidos por la aristocracia en la edad moderna, fue que en ese entorno se movía en realidad la monarquía francesa al final de la edad media y comienzo del Renacimiento, y no aún en París. El rey Francisco I (n.1494, 1515-1547), tan enfrentado al emperador Carlos I que acabó por imponerse a sangre y fuego en la conquista de Navarra, es omnipresente tanto en el impresionante castillo de Chambord (lo mandó construir para ir de caza), como en el de Blois, los de Amboise, Chaumont-sur-Loire, Chenonceau, Aza-le-Rideau, Villandry, etc. Y en muchos de ellos eran muy destacadas las huellas del estado navarro en aquella época, pues su monarquía se relacionaba muy estrechamente con las otras europeas.


Château Royal de Amboise

Château Royal de Amboise bajo la luna llena del sábado 26 de septiembre

En Amboise anclamos la autocaravana en su camping municipal, situado en la isla del Loira donde el año 506 se reunieron el rey franco Clodoveo I con el visigodo Alarico II. En su château Gaillard, visitamos el dormitorio de Margarita de Navarra, con sus iniciales en la cerámica del suelo, y en el château de Clos Lucé, también en Amboise, esta reina navarra acogió con afecto a Leonardo da Vinci durante sus últimos años de vida, adonde se llevó la Gioconda, y donde vivió con libertad para soñar, pensar y trabajar, hasta que murió a sus 67 años en 1519, siendo enterrado en la capilla de San Huberto del mencionado château royal de Amboise. 


En el château de Azay-le-Rideau destaca un busto de Enrique III de Navarra (1572-1610) y IV de Francia (1589-1610), hijo de la culta reina Juana III de Navarra, que mandó traducir la biblia al euskera, como hacían en su época los monarcas europeos en Inglaterra, Francia o Alemania con sus respectivas lenguas.

Todo esto no esperábamos encontrarlo, pero basta salir de nuestras mugas y viajar un poco por Europa, para encontrar huellas de la Navarra estado que fuimos, y de la que aún conservamos el rescoldo de autogobierno y el euskera, que no es poco.

Entre tanto castillo, también visitamos la ciudad de Tours, a orillas del Loira, a la que nos desplazábamos en bici desde su camping, a orillas del Cher. Nos impresionaron las vidrieras de su espectacular catedral, con la historia de San Martín compartiendo su capa con un necesitado, del siglo XIII. El local donde se guardó se llamó capilla, y por extensión, este nombre pasó a todas las del mundo, con un mensaje muy humanitario de compartir. También vimos el château y nos paseamos por el casco viejo, lleno de casas de madera. En todos los sitios los franceses nos han resultado muy amables y atentos. Nuestro francés del colegio (de 6ª de EGB a COU, 7 años) nos ha servido para entender los textos, expresarnos mínimamente, seguir alguna visita guiada en esa lengua, ver un gran espectáculo, y movernos cómodamente, como siempre, en ese país.

La vuelta a casa la hicimos en dos etapas, desplazándonos primero de Tours a Las Landas. Allí volvimos a dormir en Vieux Boucau, en cuyo camping habíamos pasado tantos veranos, viendo el atardecer en el océano, paseando por su lago marino y cenando unos moules deliciosos como antaño.

El viernes 2 de octubre no llegué a la manifestación de las 7 en Pamplona sobre el tema de la vivienda, porque entre hacer las maletas en Vieux Boucau, desplazarnos hasta Pamplona para vaciar la autocaravana de maletas, utensilios, bicis, etc, y volver a ir hasta Miranda de Arga para devolver el vehículo, no me dio tiempo. Nuestra casa nos pareció un château, después de tanto día en 14 metros cuadrados, pero dormimos con la satisfacción y el agradecimiento de haber hecho uno de los viajes de nuestra vida, además con buen tiempo. No descartamos repetir la experiencia.

Ante el lauburu en el castillo de Villandry


lunes, 10 de agosto de 2026

El descanso del...militante, la vida sencilla

La palabra "militante" tiene un origen ligado a lo bélico, procedente del latín. No obstante, desde joven me he identificado como tal, por defender de forma activa, constante y organizada el proyecto cristiano de un mundo más humano para todas las personas, como soldado pacífico, sin violencia alguna, pero con todas las características de defensa, estrategia, desmontaje de las estructuras injustas, montaje de otras justas, épica de los logros conseguidos, retiradas parciales para curar las heridas habidas, reflexión y planificación de nuevas campañas, en diferentes campos de acción y diversas plataformas a lo largo de la vida.

El descanso ha culminado por fin a los 63 años y cinco meses, después de llevar varios años acusando un cansancio desproporcionado para las fuerzas que se tienen a partir de cierta edad, hasta el punto que suelo decir que me han sobrado 3 años de vida laboral, aunque haya cumplido con ella adecuadamente. Y esto ha sido de la mano de la jubilación laboral, ya que una vez trabajadas todas las horas que me exige mi empleo de toda la vida, según el vigente RDL 11/2024, desde el 12 de junio de 2026 soy ya un jubilado parcial anticipado que no tiene que trabajar más en su empleo. Cada mes me llega una pensión por el 75% de mi jornada, y también un salario por el 25% restante, hasta que, cuando cumpla 65 años, pase a cobrar una pensión del 100% de jornada. La tranquilidad que da esa seguridad económica, se la deseo a todo el mundo, porque soy partidario de la renta básica universal para todo/a ciudadano/a, aportando luego cada cual al común según su capacidad.

He dicho que ha culminado, porque ya llevaba años dando pasos efectivos hacia ese ansiado descanso, como sabrá cualquiera que me conozca y/o que haya seguido mi blog los últimos años:

-  En Viviendo el sexto día (abil 2018), aún tenía 55 años, pero ya ansiaba este momento, como tanta gente a esa edad, que tras una larga vida laboral, empieza a pensar en la jubilación a pocos años vista, aunque ésta sea cada vez más tarde.

- En 40 años de militancia cristiana (abril 2022), quería resaltar la efeméride desde que en 1982 comencé esa andadura. Ya hablaba en pasado, aunque todavía los motores seguían funcionando.

- En A punto de cumplir 60 años (agosto 2022), aún no sabía a qué hora exacta de mi séptimo día (la década de los 61 a los 70 años) podría descansar del todo, como nos dice el Génesis que hizo el Creador. Pero lo deseaba cada vez más.

Finalmente esa hora ha sido la 3ª, mis 63 años. Sin embargo desde los 60 ya había ido dejando responsabilidades en distintos campos de acción y plataformas militantes, tras muchos años en ellas. Ya solo me quedaba mi empleo, con unas peculiaridades muy poco frecuentes y muy cargantes. Ya que por un lado he sido profesor en un colegio concertado durante 37 años consecutivos, y aún voy a serlo sobre el papel hasta cumplir los 65, aunque ya no tenga que ir a trabajar por haber cumplido todas las horas, como he dicho. Y por otro lado, desde el 2 de septiembre de 2013 hasta el 25 de julio de 2026 he estado liberado de impartir clase en mi colegio, por decisión del Departamento de Educación, para dedicarme a defender al personal de mi sector desde el sindicato ELA, que propuso mi liberación a la administración. Esta combinación de dos componentes ha hecho que mi empleo haya conllevado a la vez un compromiso militante de primer orden, desde el campo sindical.

La implicación que me ha supuesto lo sindical ha sido muy grande, no solo en lo estructural, sino también en lo personal. Sin que nadie me lo exigiera, desde el principio decidí actuar como ese antiguo médico rural o ese párroco de pueblo que atiende a sus pacientes o a sus feligreses a cualquier hora, todos los días del año, subiendo si es preciso hasta el último caserío a poner una inyección o dar los últimos sacramentos a un moribundo. A riesgo de dar mal ejemplo, ante los nuevos límites para la desconexión laboral fuera de la jornada, he priorizado coger el teléfono a quien me llame, esté donde esté, sea laboral o festivo, y lo he hecho en Egipto, Portugal, en la playa, la montaña, desde mi casa, estando enfermo, conduciendo el coche o en mi oficina. Comencé mi liberación estando solo para atender a todo el sector (casi 3.000 trabajadores de unas 50 empresas), y eso me hizo actuar así, pues pensaba que me debía a esas personas y tenía que atenderles cuando les surgiera su problema. He de reconocer que aunque todo el mundo ha dispuesto de mi número de teléfono personal, nadie ha abusado de esa disponibilidad, lo cual habla muy bien de toda esa amplia plantilla. Aunque lo común han sido problemas sencillos, ha habido ocasiones que la persona afectada estaba en situaciones muy delicadas, como no hubiera ni imaginado. La satisfacción de haberles atendido como es debido, con dedicación y todas mis fuerzas, no tiene precio, ahora que contemplo toda esa labor de años.

Lo estructural es muy potente en una organización sindical, tanto de modo interno, como en su relación con las empresas por un lado, como con la administración pública por otro (más en un sector concertado con ella), y con todo el entramado normativo-legal de una sociedad democrática en este mundo capitalista en su deriva neoliberal. En ELA, además, al ser un sindicato independiente económica y políticamente, tiene unos condicionantes específicos respecto a la relación del militante liberado con estructuras políticas, que me afectó directamente, no siendo fácil de llevar, pero sin caer nunca en contradicción. La causa justa de apostar simpre por el más débil ha sido el carril por el que me he movido sin descarrilar nunca.

Acabada ya mi etapa sindical tras jubilarme, y desconectado de plataformas de compromiso, pretendo emprender un cambio de vida, tras tantos años como militante, para llevar una vida sencilla, inspirado en la del Jesús de Nazaret al que siempre he intentado seguir, con tantos fallos, y que él llevó durante nada menos que sus 30 primeros años.

La vida militante me ha llenado durante décadas, y he sido feliz en ella. Pero ha conllevado infinidad de reuniones a las que he asistido, muchas veces varias en un mismo día, y siempre con propósito, y con estrategia para intentar lograrlo, lo cual a veces llega a ser agotador. Además, por la propia dinámica, tan parecida a la del militans o soldado, pacífico en mi caso, ha conllevado astucia, prudencia máxima, mantenimiento en un difícil equilibrio, constancia, paciencia y dedicación. Durante 40 años esto ha sido lo que más me ha preocupado y también lo que me ha ocupado en gran parte: casi la totalidad del día en los 3 años que estuve sin empleo tras terminar la carrera; mucha parte del tiempo libre que me quedaba tras cumplir con mi trabajo, desde que tuve un empleo, entre semana y los fines de semana. Hasta tal punto que a veces el empleo me parecía un entretenimiento que me gustaba, y la atención más militante la ponía en todas las plataformas sucesivas en las que me comprometí a lo largo de mi vida: desde la animación de grupos juveniles, las tareas intraeclesiales en mi asociación pero también en los organismos diocesanos de Navarra, las responsabilidades en el Consejo de la Juventud de Navarra (responsable de cultura y vicepresidente), el compromiso en la coordinadora de ONGs de Navarra, en el consejo escolar de mi colegio (12 años secretario del mismo), en el diálogo fe-cultura actual, en la política, en el sindicalismo (desde mi comité de empresa hasta la mesa negociadora del sector)...

El colmo de la dedicación militante llegó con las redes sociales. Recuerdo que allá por 2011, una amiga periodista me dijo que me veía un perfil muy adecuado para Twitter, por los mensajes breves, incisivos, que podían influir en mucha gente. Yo por entonces no tenía ni Facebook ni Twitter, no las conocía demasiado, y me parecía frívolo aparecer en ellas. Sin embargo, cuando otra amiga me regaló "Comunicación y poder", de Manuel Castells, y vi la utilidad para la militancia de dichas redes, me introduje en ellas. Si hasta entonces siempre había militado a ciertas horas, mientras era posible reunirse, manifestarse, publicar en prensa, desde que entré en Twitter sobre todo, la militancia era posible a todas horas, de modo continuo, llegando a miles de personas inmediatamente. Durante 12 años estuve conectado permanentemente, con lo que ello supone. No por estar enganchado a las redes, sino por estar dedicado de lleno a la militancia, desde variadas dimensiones. En 2023, cumplidos mis 60 años, bajé bastante la dedicación, sobre todo en el tema político, en su sentido amplio, pues el partidista lo había abandonado años atrás. No obstante, el mero hecho de seguir en mi tarea de liberado sindical, me seguía exigiendo una dedicación también en las redes.

Ahora que ya me he jubilado, quiero aprovechar para cambiar en eso también, y dejar ya esa presencia estructural, con afán de ser transformadora, combativa (pacífica siempre), dura y ácida a veces, diplomática y persuasiva otras veces. Esa presencia constante dejando clara mi postura ante todas las cosas, como si fuera imprescindible hacerlo. No digo que no haya habido milagros en toda esa actividad de tantos años, pues se consiguió llegar a la presidencia de Navarra con mayoría absoluta (sin UPN ni PSN), o subir un 60% en mis primeras elecciones sindicales en mi sector (arrasando en algunos colegios como el mío, más de una vez), o tumbar iniciativas legales negativas en algunos momentos. Pero en general, las causas a las que más tiempo y esfuerzo he dedicado, no se han conseguido ganar: ni se nos devolvió lo recortado en la crisis, ni se ha conseguido el Convenio navarro en mi sector, ni el PAI se ha desmontado sino que sigue afectando cada curso a más alumnado, ni se ha dado al euskera la categoría de lengua oficial como el resto en todas las CCAA, ni se ha establecido una presión fiscal como la media europea, ni el fortalecimiento de los servicios públicos, ni la desaparición de la pobreza, etc, etc. El papa Francisco nos dice en Fratelli tutti (195), que "no siempre se trata de lograr grandes éxitos, que a veces no son posibles. En la actividad política hay que recordar que «más allá de toda apariencia, cada uno es inmensamente sagrado y merece nuestro cariño y nuestra entrega. Por ello, si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida". En la nueva etapa me propongo seguir llevando buena noticia a mi alrededor, por que ¡ay de mi si no evangelizare!, lo qué me empobrecería yo el primero.

En la vida sencilla a la que aspiro ahora, en vez de tanto altavoz, voy a cultivar más el silencio, la discreción; también pretendo cuidar más el trato personal, la convivencia cercana, el valor de las cosas cotidianas y corrientes, pequeñas. Quizá me sorprenda de los frutos positivos que puede dar esa nueva forma de estar.

También pretendo mantenerme cerca de la gente pobre, sencilla, necesitada, de algún modo. En mis años de docencia siempre tuve alumnos/as así, por razones económicas, de etnia minoritaria, problemas familiares. También en mi última etapa he atendido a gente en precariedad laboral, con bajos salarios, situaciones delicadas. Siempre nos aportan más de lo que les damos. Ahora buscaré alguna labor asistencial que me acerque a esa realidad de la pobreza.

Aspiro también a cultivar facetas que no he trabajado tanto, como el mínimo cuidado del cuerpo, con el ejercicio adecuado para poder mantenerme autónomo, sin dependencia física ante la vejez. Así mismo, podré viajar en épocas que antes tenía casi vedadas, por mi trabajo.

Tengo una gran expectativa por cultivar aspectos creativos en el campo cultural, retomando la fotografía como cuando era joven, cultivando la escritura, que tanto me gusta, pero no ya como articulista sobre mil temas militantes, ni solo continuando con el relato de mis memorias ya comenzado, sino también adentrándome en la poesía, la novela (por qué no), el ensayo. De hecho, durante los últimos 3-5 años, en períodos sobre todo de verano, si había ocasión para un cierto relajo respecto a las obligaciones de mi empleo, a veces me venía la inspiración para escribir poemas, e incluso una posible novela, y hasta anotaba en ocasiones lo que las musas me susurraban. Pero luego, la vorágine de la tarea tan absorvente en la que he estado inmerso, hacía que ni yo mismo entendiera o recordara lo anotado. Por eso he dicho antes que me han sobrado 3 años de vida laboral.

Todo esto lo considero en parte mi trabajo a futuro, porque aunque no tenga ya empleo, siempre trabajaré (ora et labora), retomando en alguna medida la investigación histórica como cuando era joven, con el ordenador, en tareas del hogar...Si un día tengo nietos/as, estaré encantado de hacer tareas de cuidado, como me está tocando con los ascendientes, y disfrutaré de esa relación sin tanta responsabilidad como la de los hijos/as, pero tan llena de cariño como dicen quienes los tienen. También pretendo dedicar tiempo a visitar o quedar con amistades y familiares, pues durante muchos años no he tenido espacio para ello. Ni para visitar exposiciones con tranquilidad, o ir a espectáculos. Hasta podría ser que me apuntara a un coro o a un grupo de teatro, pues ambas actividades siempre me han atraído, y creo tener algunas dotes.

Supongo que el cambio me costará, de hecho ya llevo todo el verano reprimiéndome en ocasiones para no seguir en la dinámica de tantos años atrás. Pero hace mucho que este era mi horizonte soñado, y voy a tratar de hacerlo realidad. Ya no se verá tanto mi presencia pública, ni estaré en el escaparate, pero en realidad, cuando he estado, ha sido a mi pesar, pues nunca me ha resultado cómodo el protagonismo, y siempre he tenido un cierto miedo escénico, gustándome más estar en las bambalinas. Lo que sí tengo claro es que nadie es imprescindible, y yo por supuesto que tampoco, como he comprobado en tantas labores que he ido dejando los últimos años, y se han seguido haciendo quizá mejor.

Supongo que alguna gente que durante tantos años me ha seguido en redes me echará en falta, aunque tampoco voy a retirarme del todo, al menos como espectador pasivo, y en ocasiones más excepcionales, activo; y otra gente se alegrará de que desaparezca de escena, pues nunca le ha gustado mi posicionamiento y mi perseverancia. Me quedo con la aportación de tanta gente interesante en las redes, algunas de las cuales he desvirtualizado en la calle tras conocerlas de Twitter nada más. Les agradezco lo compartido. Y pido perdón por las veces que he sido desconsiderado o demasiado duro.

Por suerte, muchas veces en la vida he comenzado nuevas etapas, aunque ésta de la jubilación y la vejez tiene la pega de que es la última, y conllevará progresivas limitaciones y enfermedades, pérdidas y duelos. No sé si durará dos o cinco años más, como algunos de mis primos, o diez como mi padre, o más de 30 como mi madre, pero a veces tengo la sensación de empezar una etapa muy feliz en mi vida, como pocas veces antes he sentido. Ojalá sea así y la pueda vivir por muchos años con mi pareja de siempre.


domingo, 27 de abril de 2025

Mis 12 años de papado de Francisco

Los 12 años de pontificado del papa Francisco han coincidido con mi última etapa de vida activa. De hecho, su fallecimiento tras la Semana Santa (agonizó en la noche del domingo al lunes de pascua, después de dar la bendición Urbi et Orbi y despedirse desde el papamóvil), coincidió con un hecho decisivo en el sector de enseñanza concertada donde aún trabajo: hasta agosto de 2028 (ya habré sobrepasado los 65 años) las condiciones laborales ya no van a cambiar, pues el miércoles santo la mayoría sindical firmó una modificación del Acuerdo del sector que me afecta directamente por mi edad*. 

Digo todo esto porque llevo como liberado sindical para la enseñanza concertada justo desde el año en que Francisco accedió al papado. Su nombramiento fue el 13 de marzo de 2013 (puse un twit tras verlo por la tele), y el sindicato me propuso la liberación el 20 de junio, para empezar en septiembre. Un compañero del Foro Gogoa me ha preguntado muchas veces que cómo resisto, siendo creyente, en una lucha tan dura contra una patronal de colegios cristianos, y he de decir que aunque el secreto de mi resistencia está sobre todo en la lectura diaria del Evangelio, con la intención sincera del seguimiento de Jesús de Nazaret, el hecho de que el papa haya sido todo este tiempo alguien como Francisco, me ha servido de ayuda.

Recuerdo que cuando Ratzinger fue nombrado papa, el 19 de abril de 2005, era martes, porque yo estaba en el colegio, en mi aula de ciencias sociales, y lo vi en el ordenador. Lloré de pena, porque me parecía una prolongación del largo invierno eclesial que veníamos padeciendo con Wojtila, ahora con el timón en manos de su inquisidor general desde la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio), que durante tantos años había perseguido a teólogos de la liberación y clérigos progresistas en general, apartándolos de sus cátedras o destinos, prohibiéndoles publicar, condenándoles al silencio, sometiéndoles a juicios sin garantía. Yo mismo había pasado muchas veces miedo, por mi compromiso en el Foro Gogoa,  tan mal visto entonces por la jerarquía diocesana, mientras trabajaba de profesor de un colegio concertado de Iglesia. Gracias a Dios, este año 2025 ha sido el nuevo arzobispo de Pamplona nombrado por Francisco (cardenal Robert Prevost en el dicasterio para los obispos), el que ha venido de invitado al Foro Gogoa, y ha restablecido el Consejo Diocesano de Pastoral, desaparecido desde hace años con el anterior obispo.


En 2015 ya se nos hacía tarde, pero no ha sido hasta 2024 cuando Francisco ha nombrado un obispo de Pamplona-Tudela

Aquel 2005, sin embargo, no me amilané y emprendí un largo proceso de apertura al compromiso político que se desarrolló durante los siguientes años, contra un Régimen que excluía lo vasco en Navarra. La gran sorpresa de Benedicto XVI fue su abdicación en 2013, quizá la mejor decisión que tomó, sobre todo a la vista de quién le sucedió. Por fin llegaba un papa parecido al que había cuando yo nací en 1963, Juan XXIII, el papa bueno que convocó el Concilio Vaticano II, en cuyo espíritu se había desarrollado toda mi activa vida eclesial desde joven, en movimientos de Acción Católica, con una militancia cristiana desarrollada en distintos campos y plataformas. Aunque los 27 largos años de Juan Pablo II habían supuesto un serio revisionismo de dicho Concilio, y los seminaristas eran ya de otro perfil muy distinto a aquellos curas que habíamos disfrutado en nuestro proceso (de la sotana habían pasado a la ropa civil en los 60, de Trento al aggiornamento), las bases de nuestro proyecto de vida seguían firmes, intentando hacer el seguimiento de un tal Jesús, que había pasado como uno de tantos, haciendo el bien, procurando alimento, salud y buenas relaciones, sobre todo a los más pobres, aunque eso le hubiese supuesto un conflicto con la ley y con el templo, que le llevó a ser ejecutado por el poder religioso y político de su tiempo. Y del que creemos que el Padre lo resucitó y vive.

Para 2013, año en que Bergoglio se convirtió en obispo de Roma, el proceso que más arriba he mencionado, de inserción en el compromiso político, me había llevado, de ser un independiente dentro de la coalición Nafarroa Bai (Aralar, EA, Batzarre, PNV e independientes), a ser una de las 35 ó 40 personas que en 2011 fundaron la asociación Zabaltzen en torno a Uxue Barkos, de modo que cuando las 3 primeras formaciones abandonaron la coalición, hubo manera de constituir una nueva coalición, Geroa Bai, que en 2013 estaba en pleno proceso de preparación de su llegada al poder, para traer el Cambio.

Esta fuerte dedicación política en la sombra se me solapó con mi compromiso sindical desde 2012, tras una campaña contra el desempleo que desarrollamos desde la Acción Católica de Euskal Herria. Ese año me afilié a ELA y comencé a asistir a reuniones en el sindicato, muchas veces en paralelo a las múltiples reuniones políticas a las que asistía. Nunca hubiera imaginado que un día me dedicaría a la labor sindical, y menos como liberado, y de hecho en un principio lo rechacé cuando el sindicato me lo propuso, pero ante su insistencia acepté. Eso suponía que, por los principios de ELA de independencia política, no podía ya ser responsable de ningún área en mi partido político ni tampoco candidato electoral.

Como siempre he tenido clara la causa por la que trabajo, vivida desde mi espiritualidad alimentada diariamente, creo que nunca me he desviado del camino ni he caído en la tentación, aunque haya tenido muchas carencias y fallos, como es lógico. Y eso a pesar de la enorme complejidad de colaborar desde la base, para que haya un Cambio en la política de Navarra, consiguiendo incluso la presidencia del Gobierno desde 2015, y a la vez mantener también el compromiso sindical por mejorar las condiciones de la clase trabajadora y en concreto las de mi sector, para el que me liberó el Departamento de Educación desde el sindicato ELA.

Con una inmensa tristeza, las contradicciones entre ambas líneas, política y sindical, me llevaron, desde la fidelidad a la causa, primero a congelar mi participación en Zabaltzen desde primavera de 2016, y luego a abandonar definitivamente la coalición desde septiembre de 2017. No obstante, siempre he mantenido un cierto apoyo crítico, con respeto a las personas, aunque a veces haya sentido que algunas de ellas han usado el poder para perjudicarme a mí o a la organización donde estoy, como respuesta a nuestra no sumisión.

Volviendo a Francisco, repito que me ha ayudado mucho saber que, de telón de fondo de mis relaciones como sindicalista con una patronal de religiosos/as (mayoritaria en mi sector, además de la del Opus Dei), la cabeza de la Iglesia es un papa considerado de los pobres y marginados. También he recurrido a veces en mi labor, a apoyarme en el magisterio de Juan Pablo II, con su encíclica Laborem exercens, cuyo número 12 señala:

"12. Prioridad del trabajo
Ante la realidad actual, en cuya estructura se encuentran profundamente insertos tantos conflictos, causados por el hombre, y en la que los medios técnicos —fruto del trabajo humano— juegan un papel primordial (piénsese aquí en la perspectiva de un cataclismo mundial en la eventualidad de una guerra nuclear con posibilidades destructoras casi inimaginables) se debe ante todo recordar un principio enseñado siempre por la Iglesia. Es el principio de la prioridad del «trabajo» frente al «capital». Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el «capital», siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental. Este principio es una verdad evidente, que se deduce de toda la experiencia histórica del hombre."

En ocasiones se lo he dado fotocopiado a directores/as de colegios cristianos, que muchas veces no parecen tener la más mínima noción de Doctrina Social de la Iglesia, y no caen en la cuenta de que la parte débil es el trabajador o trabajadora y la parte fuerte es la empresa, viéndolo a veces al revés desde su posición, carente a menudo de conciencia social.

Del papa Francisco me he leído a fondo todas sus encíclicas y demás escritos importantes, algunos de ellos con un fuerte impacto en la humanidad, mucho más allá del ámbito intraeclesial. En relación a esta reflexión de hoy, voy a citar este reciente artículo de Carlos García de Andoin, titulado "Francisco, elogio de la vocación política". A su autor lo trajimos en 2008 para que abriera una jornada sobre políticos cristianos, que al obispo del momento no le gustó nada que organizáramos, pues creía que cristianos solo podían ser los de derechas, y entre los participantes en la mesa redonda uno era de UPN, pero el resto eran de IU, Nafarroa Bai y PSN-PSOE.

Me ayudó mucho a valorar y sostener mi compromiso todos estos años, el haber leído el número 205 de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, donde Francisco dice: "La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común".

Analizando esta mi última etapa activa, que ha coincidido con los 12 años de pontificado de Francisco, me sirve de gran ayuda el punto 195 de la encíclica Fratelli tutti:

195. Esto nos ayuda a reconocer que no siempre se trata de lograr grandes éxitos, que a veces no son posibles. En la actividad política hay que recordar que «más allá de toda apariencia, cada uno es inmensamente sagrado y merece nuestro cariño y nuestra entrega. Por ello, si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida. Es lindo ser pueblo fiel de Dios. ¡Y alcanzamos plenitud cuando rompemos las paredes y el corazón se nos llena de rostros y de nombres!»[193]. Los grandes objetivos soñados en las estrategias se logran parcialmente. Más allá de esto, quien ama y ha dejado de entender la política como una mera búsqueda de poder «tiene la seguridad de que no se pierde ninguno de sus trabajos realizados con amor, no se pierde ninguna de sus preocupaciones sinceras por los demás, no se pierde ningún acto de amor a Dios, no se pierde ningún cansancio generoso, no se pierde ninguna dolorosa paciencia. Todo eso da vueltas por el mundo como una fuerza de vida»[194].

No sé qué papa** vendrá tras Francisco, ojalá sea de su estilo, y siga viviendo en Santa Marta, porque como decía el papa medio en broma, "así es más difícil que me envenenen". Sé que habrá presiones enormes en torno al cónclave, como cuando fue elegido Juan Pablo I y al mes siguiente Juan Pablo II. Al menos me satisface que en los funerales de Francisco no se haya caído en lo que vimos con San Juan Pablo, del que se pedía hacerlo santo súbito, fuera de toda medida. 

Espero terminar el poco tiempo que me queda en activo, en la misma línea que he llevado hasta ahora, y luego retirarme a descansar, y disfrutar de la vida siendo útil a quienes me rodean, de otra manera, en la que también me sienta feliz.

Pamplona-Iruña, domingo de la 8ª de Pascua, 27 de abril de 2025


*Aunque el RDL 11/2024 me hubiera permitido entrar en Jubilación Parcial Anticipada-Contrato de Relevo (JPA-CR) al acabar las vacaciones de Semana Santa, con mis 62 años, dicho Acuerdo lo va a impedir, y ya nadie va entrar en JPA-CR tampoco a los 62 años y 8 meses (para mí en septiembre) como preveía la ley anterior, sino a los 63 años. Me prejubile o jubile el año que viene a esa edad (pues la ley ya lo permite) o no, las condiciones laborales seguirán siendo las mismas, sin mejora alguna, dado el acuerdo firmado.

** Robert Prevost Martínez, como León XIV, acaba de ser elegido papa el 8 de mayo de 2025. Parece que mi última etapa de sindicalista la voy a terminar con un papa obrerista, al estilo de León XIII, y además, el último día de trabajo que tengo que cumplir, el 12 de junio de 2026, será el último día de la visita de 6 días de León XIV al estado español.

domingo, 5 de enero de 2025

100 urte

100 urte beteko lituzke aitak gaur, 2025eko Errege Magoen egunean, bizirik balego.1925eko urtarrilaren 6an jaio zen Lezaunen, epifania egunean, horregatik Epifanio izena jarri zioten. 10 anai-arreben artean txikienetako bat zen. Aitaren arrebarik handienak, izeba Aquilinak, 101 urte beteta zituen hil zenean. Beraz, bera ere bizi zitekeen. Izan ere, nire amak, bera baino 6 urte gazteagoa, laister beteko ditu 94. Tamalez, ez da horrela izan.


Epi 1981eko udan, Erripan (Odieta, Nafarroa)

Pasa den abenduaren 18an, 26 urte bete dira aita ustekabean hil zenetik, 73 urte zituela. Baina oraindik gogoan dut maiz eguneroko bizitzan. Are gehiago, zahartzen ari naizen heinean, gehiago inspiratzen naiz berarengan, zeren asko laguntzen baitit bizitzaren gorabeherek nola erasan zioten gogoratzen saiatzeak, eta nola jokatu zuen haien aurrean, nik ere haiei aurre egiteko.

Euskaraz idatzi dut sarrera hau nire blogean, aitak beti nahiko zuelako euskara ikasi, edo behintzat bere seme-alabek txikitatik ikasi izan bagenu, gure ama urdazubitarrarengandik. Aitak asko estimatzen zuen euskara, eta esaten zuen bere herriko, Lezaungo, termino guztiak euskaldunak zirela, nahiz eta Lizarrako lurrak euskara galdu zuela aspaldi, 150 urte baino gehiago. Gaur poztuko litzateke Lezaungo haurrek eskolan euskaraz ikasten dutela ikustean.

1925 urtean Primo de Riveraren diktadurapean bizi ziren, 6 urte geroago II Errepublika ailegatu arte. Aitak 11 urte zituenean Francok estatu-kolpea eman zuen eta Espainiako guda hasi zen, 3 urtez. Ondoren diktadura hasi zen, eta II Munduko Guda bukatuta, frankismoak luze iraundu zuen Estatu Batuen aliatu, Guda Hotza garai luze hartan. Izan ere, nire aitak bizi izan zituen mendearen 3 herenetatik ia bi diktadura batean edo bestean izan ziren.

Hala eta guztiz ere, nire aitak bizitza zoriontsua izan zuen, batez ere Afrikan pasatutako soldadutzatik itzuli ondoren, eta bere jaioterrian, anaia zaharrenaren agindupean, familiaren etxaldearen oinordeko gisa bizitzeko perspektibaren aurrean, landa-eremutik ateratzeari ekin eta Iruñera Nafarroako Fuerzas Eléctricas enpresan lan egitera etorri zenetik, 1950az geroztik.

Epi bere brigadarekin transformadorearen atean bertan

Haurtzaroan Andia mendilerroan artzain izan ondoren, eta herrian eskola urte gutxi pasata, landa-familiatik hiriburuko jornal batera igaro zen, eta desarrollismoaren urteetan aurrera egin ahal izan zuen, familia ugaria osatuz eta bere seme-alabei berak lortu ezin izan zituen ikasketak emanez.

Nire aitaren oroitzapenik onenak nik 7 urte nituenetik (1970) bera gaixotu zen arte dira, nik 20 urte bete nituenean. Amarekin batera, haurtzaro zoriontsua eman ziguten.

Larunbatetan, gurasoak eta 4 anai-arrebak Seat 850ean montatzen ginen eta Erripara joaten ginen, nire bataio-amabitxiak, izeba Aquilinak, errepidearen eta Ultzama ibaiaren artean eraiki zuen txaletera. Han elkartzen ginen 9 lehengusu eta lehengusina, eta hura zen paradisua guretzat, askatasunean jokatzen baikenuen, aire zabalean, edo etxe barruan eguraldi txarra egiten bazuen. Bitartean, helduek gozatu egiten zuten barbakoak egiten, tximinian gaztanbera kaikuan prestatzen, jainkozko eta gizatiarrez hitz egiten, barrez, txisteak kontatzen, eta batzuetan, eztabaidan ere bai.

Aita Ultzamako ibaiaren ur-jauzian, Erripa ondoan (1972ko abuztuan)

Udan, batzuetan, igandeetan joaten ginen Andia mendilerrora, aita artzain izan zen lekura. Lizarragako mendateko iturrian 3 autoak elkartzen ginenean, Arbeltz erreboltaraino edo Zunbelz bentaraino igo aurretik hamaiketakoa hartzen genuen. Ibilaldi luze bat egiten genuen zerran eta gero autoetaraino itzultzen ginen, eta artadi, haritz edo pagoren baten azpian mahaiak eta aulkiak jartzen genituen eta amek prestatutako patata-tortillak eta xerra albardatuak jaten genituen. Eta atsedenik gabe jokatzen genuen Iruñera itzultzeko ordua iritsi arte.


Iganderen batean Hondarribira joateko, plana aldatzen genuen, hondartzan eguna pasatzeko. Irailaren hasieran, ikasturtea erdialdera arte hasten ez zenez, batzuetan amaren herrira joaten ginen, Urdaxera, eta han ere primeran pasatzen genuen. Gure izebak janari pantagruelikoak prestatzen zituen, eta umeak baserriaren inguruan jolasten ginen, edo soroak edo iratzeak jasotzen laguntzen genuen belardietan. Han benetako landa-munduarekin kontaktua hartzen genuen, behiekin, txerriekin, oiloekin, ardiekin, behorrekin, txakurrekin, katuekin, eta horiei jaten eman behar genien, jetzi, garbitu... Erabateko zorioneko urteak izan ziren.

Ni aitaren ondoan Urdazubin, 1966ko irailean

Nire aitaren izaeraz, azpimarragarriena, galdetzen diozun edonork esango dizuna, oso gizon ona zela da, inori kalte egiteko gai ez zena, beti alai egoteaz gain. Oso ondo kontatzen zituen txisteak, grazia handiz, nik harengandik jaso ez dudan gaitasuna, eta oso lankide ona zen lanean. Lana oso ondo egitea gustatzen zitzaion, eta, urteetan zehar, lan-esperientzia hartu zuen, eta, horren ondorioz, Iruñeko sare elektrikoa planifikatzen eta seinaleztatzen zuen lan-taldean egon zen, bere esku-ahura bezala ezagutzen zuelako.

Aita FENSAko bulegoan 1980ko abuztuan

Zoritxarrez, erretiro-adina baino lehen gaixotu egin zen, eta ez zen berriro lanean hasi. Nahiz eta oraindik 15 urte gehiago bizi izan ebakuntza gogor baten ondoren, eta erabat sendatu zen, utzi zizkion ondorioek atzera eragin zioten bizitza sozialari dagokionez. Baina bere inguru hurbilean, betiko bera izaten jarraitu zuen.
Seme-alabok ez dugu elkarrizketa handirik izaten gurasoekin, eta ez ditugu elkarri kontatzen gure bizipenak, sentimenduak, nahiak... Jada ez ditugunean, faltan botatzen dugu harremana gehiago aprobetxatu izana bizi ziren bitartean. Eta, neurri batean, izan zen denboraldi bat batzuetan egin ahal izan nuena.


Urtarrilaren 6an, nire etxean, aitaren urtebetetzea gogoratzen dut, batez ere Errege Magoengan sinesten genuen lehen haurtzaroko urteak igaro ondoren. Lehengusu eta osaba guztiak elkartu eta primeran pasatzen genuen.

Epiren azken urtebetetzea 1998ko urtarrilaren 6an ospatu genuen etxeko guztiok. Aurreko urtean jaio egin ziren bere hiru biloba gazteenak, eta horregatik argazkian agertzen dira denak, bostak.



Gaur egun ere gogoratzen dut bera eta hark transmititu zigun guztia. Gero arte, aita!

lunes, 20 de mayo de 2024

A contracorriente

Hoy he leído un artículo de Ramón Aymerich titulado "Por qué corren todos hacia la derecha", que me ha parecido muy sugerente, pero que me ha puesto ante el espejo, mostrándome a mí mismo a contracorriente durante la última década, en que me he desplazado más hacia la izquierda, si cabe.


Aymerich comienza mencionando dos localidades muy afectadas por la crisis de 2008, que me han recordado al barrio de Pamplona donde tengo mi puesto de trabajo, y en el que daba clase por aquellos años. Yo también coincido con el autor en que en todas partes hay un antes y un después de 2008, en mi misma trayectoria es muy clara la ruptura.

Como docente, pude percibir enseguida la ansiedad por la posible pérdida de estatus, que traslucían algunos de mis alumnos, que al ver amenazada su seguridad económica, comenzaban a sobrevalorar los rasgos culturales, la nacionalidad, la etnia...A ello les inducían grupos ultras que se introducían en los barrios más populares, repartiendo cd-s con discursos y canciones nazis. Alguno hasta llevaba la cabeza rapada y vestía camiseta de tirantes y botas con puntera metálica, hasta que la dirección del colegio se lo prohibió. Los atentados que un grupo llamado Falange y Tradición cometía por aquel tiempo en monumentos navarros a la memoria de los represaliados por el bando sublevado en la guerra civil, no les parecían terrorismo.

En un aula donde había unos 7 alumnos venidos de otros países (Perú, Ecuador, China, Moldavia, Bulgaria, Marruecos), este alumnado xenófobo decía que sus compañeros de clase les venían a quitar el trabajo. Tenían razón en que al ser un grupo con un rendimiento escolar bastante bajo, algunos provenientes de familias desestructuradas, el alumnado de origen extranjero que se esforzara y estudiara, fácilmente podía en un futuro acceder a un empleo medianamente digno, a diferencia de ellos. Pero no porque les quitaran el trabajo, sino porque ellos siempre iban a ir por detrás en méritos. 

Alegaban como su gran mérito el ser españoles. Yo, que impartía Ciencias Sociales, y en 3º de ESO Geografía física y humana, profundizaba en el tema de las migraciones. Les hacía traer un árbol genealógico con el origen de sus padres y abuelos. Cuando toda la clase comprobaba que solo 4 ó 5 teníamos todos o casi todos los abuelos navarros, porque unos los tenían de Andalucía, Extremadura, Castilla-León o Galicia, y otros de los países antes mencionados, yo les hacía reparar en las causas y también en los tipos de migraciones que aparecían en el libro de texto: interiores o nacionales y externas o internacionales. Y les decía que sus abuelos y/o padres eran migrantes. El grupo xenófobo saltaba como un resorte y expresaba que ellos eran españoles. Entonces yo recurría a una compañera docente a la que todo el alumnado apreciaba mucho, que venía al día siguiente y les cantaba una tonadilla que cuando era una niña en los primeros 60 del siglo XX se cantaba en su pueblo de la comarca de Pamplona mientras se saltaba a la cuerda: "Andaluz, muerto de hambre..." Tras oír esto les preguntaba que cómo se sentirían quienes vinieron en los 60 a trabajar a Navarra desde otras zonas de España. Se quedaban mudos.

Sin embargo perseveraban, pues la propaganda que se ejercía sobre ellos no cesaba, tal y como denunciaba por entonces el Movimiento contra la intolerancia. Así, en 4º de ESO, mi práctica docente chocaba con frecuencia con ellos. Pues un día me ponían en un examen que Franco fue un gran hombre que hizo mucho por España, o que Hitler tuvo un gran mérito por construir miles de kilómetros de autopistas. Yo les bajaba la nota, si no en los apartados de conceptos o de procedimientos, que a menudo también, sí desde luego en el de actitudes y valores. Cuando a veces venían a protestar hasta los padres de algunos de ellos, les mostraba los criterios de evaluación, y cómo era mi obligación valorar el aprecio por la democracia y la defensa de los derechos humanos. Recuerdo a un padre, cuyo hijo era brillante, que me increpó duramente, y se preguntó si con Franco no vivíamos mucho mejor, para después ir al director del centro a quejarse. Pocos años después, su hija mayor, junto con la hermana de otro de esos chavales xenófobos, llegó a la ejecutiva del partido socialista de Navarra.

Aparte de la escuela, pero en aquella misma época, mi desazón fue máxima cuando el 19 de diciembre de 2009 tuve ocasión de cenar en petit comité con el nuevo arzobispo de mi diócesis, destinado a Navarra después de ser arzobispo general castrense, y oírle decir, nada más empezar la velada, que el principal problema de Europa era la amenaza del gran reemplazo. Me esforcé en rebatirle aludiendo a mi experiencia con alumnado magrebí, masculino y femenino, apuntados por sus padres en un colegio concertado de Iglesia como el mío, matriculados en el Modelo A de euskera como asignatura, que a veces ni elegían la alternativa a religión cristiana, o si no, hacían trabajos de valores éticos junto a sus compañeros de clase. No le hice vacilar, estaba muy adoctrinado, en cumbres de obispos de la OTAN incluidas. No había que facilitar mezquitas en los pueblos, había que dar marcha atrás en todo este tema. No volví nunca más a cenar con él mientras estuvo en el cargo, se me hacía insoportable. Ojalá el nuevo obispo que nos ha enviado el papa Francisco nos haga olvidar el largo invierno eclesial del que nos habló Codina ya en 2006, y podamos vivir una nueva primavera. Lo espero, tras entrevistarnos con él recientemente.

Los salvajes recortes que la Troika impuso al presidente R. Zapatero y sus sucesores, con cambio del artículo 135 de la CE 78 incluido, me llevaron, entre otras razones, a afiliarme a un sindicato de contrapoder, que posteriormente me propuso liberarme para el sector en el que trabajo. Eso me alejó de la docencia desde septiembre de 2013, y no he sido testigo directo, aunque me han llegado ecos, de cómo se vivió en las aulas ese modo de ganar la hegemonía cultural por parte de la extrema derecha, con la declaración de guerra a lo políticamente correcto, rompiendo las reglas de juego y sorprendiendo, aborreciendo de las políticas feministas, como señala Aymerich.

Hasta 2015 me impliqué en cuerpo y alma en que llegara el Cambio a mi comunidad, después de 19 años de gobierno de la derecha. Y desde ese año, en que dicho Cambio fuera de verdad, aun a costa de desilusiones, e incluso de represalias de propios y extraños. En esta última década he estado dedicado a la acción sindical (incluida su vertiente política) de contrapoder, en una lucha sin cuartel dentro de un sector muy difícil como es la enseñanza concertada, en mi caso más si cabe, al ser yo cristiano activo. Mi posicionamiento con los últimos, en contraposición a los fuertes y poderosos que dominan las relaciones laborales, sigue firme a pesar de la dureza de la batalla y de los años que voy cumpliendo.

Tras leer hoy a Aymerich, una compañera de fatigas me ha hecho ver que vamos a contracorriente, mientras casi todo el mundo corre hacia la derecha.

El 9 de junio también vamos a votar a contracorriente en las europeas, nos va mucho en ello.